La obesidad ha sido ignorada como un tema de salud pública por la mayor parte de las autoridades sanitarias del mundo, que no se dan cuenta que los problemas que causa son tantos y de tal magnitud que los servicios de salud se verán sobrepasados en su capacidad para atenderlos. De ahí la importancia de desarrollar políticas que promuevan estilos de vida sanos que incluyan dietas altas en fibra (verduras, granos, frutas) y bajas en grasa (carnes, fritos, embutidos); incremento de la actividad física y cambios de comportamiento con énfasis en el manejo del peso más que en dietas rápidas y de choque para perderlo”. (Organización Mundial de la Salud, 2006).
La contribución más importante de la obesidad a la carga mundial de la mala salud se produce en países de ingresos bajos y medianos. En casi todos estos países la epidemia esta rápidamente ganando terreno impulsada por la transición de la nutrición y cambios en el diseño urbano, especialmente en el trabajo y en el transporte (Beaglehole, 2006).
Con base en la educación bajo el marco de los estudios que se han desarrollado se ha encontrado a la educación como una fuente relevante dentro de la problemática de la obesidad.